La gripe del perro: traqueobronquitis (tos de las perreras)

La Gripe del perro o Tos de las perreras es una enfermedad cada vez más presente en nuestras mascotas cuyos síntomas son muy parecidos a los de la gripe humana e igual que sucede con esta enfermedad de personas se puede prevenir fácilmente con una vacuna.

La tos de las perreras, similar a la gripe humana, es en realidad una traqueobronquitis infecciosa que afecta al tracto respiratorio. Entre sus síntomas destacamos una tos seca y persistente. Es altamente contagiosa ya que se transmite vía aerosol a través de la tos y estornudos o por contacto directo (nariz contra nariz). El nombre de "tos de las perreras" se deriva de su aparición habitual entre grupos de perros que conviven en residencias caninas, criadores, perros de rescate, policía, etc. Es muy común entre los perros que conviven en lugares donde hay una gran población canina como residencias caninas, exposiciones e incluso parques urbanos.

¿QUÉ ES LA TOS DE LAS PERRERAS Y COMO SE CONTAGIA?

La tos de las perreras es una enfermedad respiratoria contagiosa que afecta a los perros. La bacteria Bordetella Brochiseptica es una de las causantes, pero otros organismos pueden estar involucrados incluyendo el virus de influenza y para influenza canina y adenovirus canino tipo 2. La estancia en residencias caninas puede ser una fuente de infección, particularmente en períodos de temporada alta pero los perros individuales también pueden contraer la enfermedad en clases de adiestramiento, exposiciones caninas, perros vecinos, paseos de perros en grupo u otras actividades donde el contacto cercano es inevitable.

Desafortunadamente, la tos de las perreras se trasmite a través de la respiración y su perro podría estar expuesto a ella por algo tan rutinario como un paseo por el parque.

LOS SINTOMAS DE LA TOS DE LAS PERRERAS

La tos de las perreras puede durar sólo unos días, o puede alargarse por 2-3 semanas o más. La tos es dura, persistente y por lo general seca, sin producir flema y el perro a menudo se "encoje" durante un ataque de tos. Se puede llegar a pensar que el perro está tratando de vomitar o que tiene un objeto atrapado en la garganta. La enfermedad se propaga por contacto directo con un perro infectado o por inhalación de partículas en el aire infectado.

Podemos observar entonces desde congestión de vías respiratorias altas con tos paroxística hasta llegar incluso a desencadenar una bronquitis y neumonía asociada si existen complicaciones.

GRUPOS DE RIESGO

  • Perros mayores de 8 años y cachorros menores de 9 meses
  • Razas braquicéfalas o chatas como carlinos, bulldog francés e inglés, bóxer, shih tzu, etc.
  • Enfermos crónicos respiratorios y cardiacos

Hay que extremar las precauciones en cachorros muy pequeños, animales inmunodeprimidos o en perros con alteraciones pulmonares previas, ya que pueden llegar a presentar complicaciones como la neumonía.

Lo más recomendable es tener a nuestra mascota en las mejores condiciones nutricionales e higiénicas, evitándole situaciones de estrés, de esta manera, aún en caso de contagio, el pronóstico siempre será favorable. Lógicamente, no podemos impedir que nuestra mascota se relacione con otros perros en el parque y juegue junto a ellos, por lo que siempre existe un pequeño riesgo.

En el caso de los animales que viven en refugios, protectoras o que visiten residencias caninas es muy aconsejable vacunarlos anualmente, puesto que están mucho más expuestos.

Por eso muchas residencias caninas insistirán en que su perro esté vacunado contra esta enfermedad antes de acceder a su ingreso. Esto es para reducir el riesgo de una infección accidental y la propagación de la enfermedad a toda la perrera.

PREVENCIÓN: VACUNACIÓN

Actualmente la mejor manera de prevenir la enfermedad es mediante la vacunación anual. En nuestros centros utilizamos una vacuna intranasal para evitar la aparición de reacciones inflamatorias. Es importante recordar que para que la vacuna funcione debe ser administrada varios días antes de entrar en la residencia canina. Sabemos que después de completar la vacunación la protección se mantiene al menos 12 meses, después de este tiempo la protección contra la tos de las perreras es incierta.